no son días vertiginosos, pero son días en los que me siento hiper lanzada, como si me metieran en esos cañones negros, como si me ataran cual piedrita catapulta picapiedra. que me tiembla el brazo cuando apreto el botón del despertador a las 645 y dice BOM DIA! y tengo más amigos en el emesene que en la ciudad porque estoy todo el tiempo escribiendo . pero después, me extrapolo al gimnasio y corro en bicicleta al son de when she was just seventeen y ya no tengo seventeen pero igual todo me suena a beatle o a vaquero y pongo musiquita mientras cocino.
le dije a un amigo: siento que no me falta nada.
y eso es una eternidad.
dos:
cada día, cinco noticias. de la casa al museo, a charlar, a chatear, a la librería, rodrigo me consigue libros a la vuelta de mi casa, y en el camino me cruzo con una vecina que es la misma con la que armo un proyecto, y subo y hay un mensaje de barcelona, y llamo, y más temprano me llamaron de montevideo, y anoche, en el colectivo, me llamó la colo artista para agradecerme por algo que escribí cuando ella no sabe, aunque se lo digo, que la agradecida soy yo por haber visto que existe su obra. así, mientras hablo, lalita me encontró en el 103, y le digo que ya voy a volver a bailar, pero que ahora bailo, otra danza, muchas otras, que sientoque no paro de bailar.